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Entrando en tema…
Ya desde los albores de la humanidad, la percusión estuvo presente en las variadas expresiones que, con distintos propósitos, fueron elaborando nuestros ancestros.
Las rogativas, el duelo, las historias épicas, eventos agrarios o de cacería inspiraron, aún desde las más remotas épocas, manifestaciones a las que el simple batir de palmas, la piedra percutida, el hueso, toda clase de resonadores y finalmente los parches, aportaron acento y carácter.
Desde aquellos días y merced a una larga evolución de milenios, distintas culturas legaron al músico moderno el vasto universo instrumental con que hoy cuenta para su labor.
Así las cosas, el músico de hoy elige cuidadosamente por la calidad de sus materiales, construcción, sonoridad y apariencia, el instrumento con el que habrá de estrechar una relación muy particular a lo largo del tiempo.
Sin embargo, es frecuente que establecido este vínculo y por un sentido difícil de explicar, el músico perciba que más allá de lo meramente formal de su estructura, el instrumento elegido lleva en su esencia algo más: El espíritu del pueblo que lo creó, y que en verdad constituye su más preciado legado.
De esta manera, no sólo intenta dominar su modo y técnica de ejecución sino también, y de alguna forma, interpretar el mensaje espiritual que lo aproxime al sentimiento original de sus creadores. Este es el mejorhomenaje que se puede rendir a su generosidad: Un amoroso respeto.
Resulta altamente gratificante para quien esto escribe, haber comprobado que estas modestasapreciaciones personales, con las que por supuesto sepuede disentir, son compartidas por numerosos músicos con los que he trabajado y, particularmente por casi todos los percusionistas que he tenido oportunidad de conocer.
Ese valor inapreciable: El respeto.
En el vasto terreno de la música en general y de la música popular americana desde el Río Grande a Tierra del Fuego en particular, este valor está presente en el corazón del artista honesto. Para englobar de alguna manera, podríamos aventurar que, por moverse en un medio cultural de síntesis, en el que puede reconocerse la confluencia de múltiples aportes culturales amalgamados en las más variadas combinaciones, está bastante cerca, lo advierta o no, de ser protagonista primordial en la construcción de la unidad en la diversidad.
En fin, vamos al grano.
Esta personal convicción, no pretende otra cosa que explicar cuál es mi actitud como músico y modesto fabricante de algunos instrumentos
En ambos oficios, considero, se debe sondear muy seriamente en el origen de géneros e instrumental. Especialmente en la música de América, en la que confluyen el aporte de los Pueblos Originarios, de Europa y mucho más significativamente de lo que hasta ahora tendía a reconocerse, el de los Pueblos Africanos. Este tema no puede desarrollarse en forma acabada en este espacio, pues es otro su objetivo.
Así, pues, antes de dedicarme a la fabricación de algunos instrumentos he tratado de proceder.
Pensando en el músico…
Quien intente fabricar instrumentos debe, en principio, pensar en que el músico no puede padecer en escena ningún contratiempo debido a su deficiente calidad o construcción.
Debe garantizar que, dentro de sus características el instrumento que ofrece garantice versatilidad, seguridad, comodidad, y fundamentalmente una prestación dentro de los más amplios márgenes que el instrumento en cuestión permita. No olvidemos, por supuesto su aspecto, enriquecedor de toda presentación y su durabilidad.
Hoy llego al músico ofreciéndole un modesto pero bello instrumento, Africano de origen y necesario en la gran mayoría de los géneros de América, gran protagonista de la sección rítmica e imprescindible en el set de todo percusionista en, por lo menos, dos versiones. Con Uds.:
El Chékere!

Esta página está ilustrada musicalmente con obras ejecutadas por el músico africano Salif Keita, a quien agradezco profundamente dar impulso a mis horas de trabajo a través de sus creaciones.
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